viernes, 18 de diciembre de 2009

La caducidad del amor


Amar a alguien para siempre, ¿cuento de hadas?

Lo que nos faltaba. De entre las pocas cosas que le daban sentido a la vida por carecer de una explicación científica, ahora habría que sacar de la lista al amor.

No es algo tan nuevo, de hecho no fue tampoco el hallazgo del siglo. Mediante un electroencefalograma, se localizaron hace tiempo las zonas del cerebro que se activan ante el estímulo que provoca el sentimiento ‘universal’ por excelencia; el amor de pareja.

Los resultados ahí estuvieron. Científicamente se pudo observar físicamente en dónde se ‘ilumina’ cuando se evoca a la persona amada. ¿La mala noticia?, se confirmó que no es duradero. En el más optimista de los casos, no dura más allá de los cuatro años.

En coincidencia, muy cerca del promedio actual en el que se separan gran parte de los recién casados.

Investigación mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ratificó a principios de 2008 la noticia que muchos aún toman con incredulidad acerca de esta supuesta caducidad del amor.

Georgina Montemayor Flores de la Facultad de Medicina de la universidad abundó en la polémica precisando que se debe hacer una diferenciación muy clara entre lo que conocemos como el amor, el apego y el atractivo sexual.

Al enamorarnos se accionan zonas que controlan emociones, tales como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico y según su explicación, salimos y entramos de ese estado porque el cerebro no sería capaz de resistir tanto desgaste, considerando que fuera permanente.

Hay que dar crédito en este apartado a la antropóloga estadunidense Helen Fisher, quien desde 1991 y tras años de estudio con parejas divorciadas llegó a la conclusión de la duración de cuatro años en el amor aunque tiempo después modificó sus aseveraciones.

El amor está ahí, lo he sentido.

¿Qué pasó con, y vivieron felices para siempre?, ¿qué factores contribuyeron a la promesa ante el ser supremo de, “prometo amarte todos los días de mi vida”?

Por fortuna -para un pensamiento un tanto cínico-, ahora cabría la explicación: el amor no es perenne. Es más, aquí están las estadísticas, podría argumentar. Pero entonces, ¿existe el amor?, ¿existió alguna vez?, ¿qué cosa es aquello que llamamos amor?

Las interrogantes no son sencillas de responder, pero no se puede negar algo que para todos ha resultado obvio, que no es tangible pero que se siente. El amor es todo lo que dicen y es más. El amor no es un engaño. Eso que conocemos por amor lo han sentido todos y curiosamente sigue un ciclo biológico difícil de evitar.

Sin embargo partamos de una premisa sencilla, si todo en esta vida tiene un fin (intente pensar en este intervalo de lectura algo que no lo sea…) ¿por qué el amor habría de tener una característica eterna?

Una primera reflexión. El amor es para siempre porque así hemos pretendido que sea. Un discurso más de la sociedad. Una imposición en el colectivo imaginario.

Sin embargo, a diferencia de otro tipo de discursos que tienen como fin el control, el poder económico o social (apúntense las religiones en primera instancia) el amor tiene otro tipo de fuentes.

Realmente, cuando flecha cupido, ha de ser, -sin temor al error-, por decisión propia, y para el caso específico, por decisión mutua. Aquí no hay intereses ocultos, no fue un complot de las compañías de tarjetas del corazón el que el sentimiento exista, es una más de las vastas consecuencias.

Lo que ahora sabemos es que cuando ese ‘amor’ acaba, alguna explicación tiene que haber de por medio (una un poco más general a las decenas de causas particulares).

El estado de ‘imbecilidad transitoria’

En realidad, el amor es uno de los curiosos casos de un autoengaño siempre temporal producido en nuestro cuerpo sin que podamos hacer algo al respecto. La etapa del enamoramiento ha sido descrita en algunas ocasiones como una enfermedad. Aquí cabe perfecto la frase de que el amor nos cega.

El escritor catalán Noel Clarasó afirmaba que, “cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto”.

El ensayista español, José Ortega y Gasset nos provee de una definición aún más cruda cuando afirma que “el enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza”.

Regresando a la investigación citada por la investigadora mexicana, los especialistas definieron al sentimiento como un “estado de demencia temporal”. De hecho, afirman que la condición psicológica del enamorado se puede comparar “con un estado obsesivo compulsivo”.

Cuando estamos enamorados parece que el sol sonríe y que el mundo es benévolo, que existe una razón parar vivir, incluso para morir, pero, una vez más, termina por desvanecer el sentimiento.

Al menos el que se sintió durante los primeros años, después, se ha convenido en otras formas que hacen que perdure -ya en menos casos-, ese contrato social llamado matrimonio.

El amor entonces englobará otros sentimientos complementarios como el apego, el compromiso, la confianza, el respeto, el cariño, entre otros, que en perfecto balance pueden derivar en una relación duradera.

De hecho, cuando comienza el desenamoramiento, en el mejor de los casos, el cerebro va a aumentar los niveles de oxitocina en el sujeto, la llamada hormona del apego, precisamente.

Pero entonces ya estaríamos ciertos de una cosa. No es, pero ni de manera cercana, el mismo efecto del revoloteo de mariposas, de nerviosismo, taquicardia, y otros síntomas propios del ‘enamoramiento’. Estamos ya, ante términos distintos.

¿Por qué entonces atribuirle el apellido, ‘para siempre’ al nombre amor?

El filósofo francés Gabriel Marcel nos da una pista con una de sus frases célebres: “Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás”.

Vale la pena cotejar la tan acertada aseveración, que me parece, pocas veces se ha puesto en reflexión. Dice la frase trillada que en este mundo lo único seguro es la muerte y el ser humano ha intentado rehuir de ella durante generaciones.

La solución que ha encontrado para la angustia que produce el encuentro con lo inevitable ha sido el concepto de eternidad, ligado en la mayoría de los casos con el aspecto religioso de que hay otra vida después de la vida terrenal, es decir, una vida -post vida-, que no tendrá fin.

Este sentido no sólo de rechazo a la muerte, sino de trascendencia, que es innato en el ser humano, puede explicar el porqué nos aferramos a un amor. Al amar a alguien, más allá de buscar únicamente el bien de esa persona, estamos clamando por nuestra existencia sin fin en este mundo, que habita al menos en la conciencia de una de las personas en él.

El ser amado sería garantía entonces de perpetuidad, la seguridad última que se busca en un mundo con muchas preguntas que no han podido ser respondidas con certeza aún.

Y sin embargo, se siguen amando


Es innegable que a pesar de establecer una teoría escéptica que vaya en contra de la perpetuidad del sentimiento, siguen siendo muchos los casos que pueden fácilmente demostrar lo contrario.

Manteniendo así la ilusión para los enamorados del amor de que sí es posible mantener esa emoción por tiempo indeterminado.

La misma, Helen Fisher, “la científica del amor”, cambió radicalmente su teoría de que el sentimiento no perdura, apenas 18 años después de sus primeras afirmaciones y agregó una revelación impactante en 2004: el enamoramiento no es una emoción, sino un impulso como beber o comer.

Los estudios, presentados como parte de su libro Why we love? explican que el amor romántico se encuentra lejos de la zona emotiva en el cerebro y que al ser ubicado como un impulso fisiológico natural (tal como comer o respirar) querrá estar siempre presente durante la totalidad de la vida.

Aunque tal aseveración, lo que explicaría también es la razón de buscar una pareja no importando la edad de la persona, lo que no necesariamente significa la exclusividad del impulso en una sola.

Un estudio revelador

Uno de los últimos análisis llevados a cabo al respecto se realizó en Nueva York por especialistas de la Universidad de Stony Brook, y dirigido el proyecto por el psicólogo Art Aaron.

En el estudio se midió la actividad cerebral de 17 personas que dijeron estar enamoradas aún después de 21 años con la misma pareja. Los resultados arrojaron que las zonas cerebrales que se activaron en ellas son equiparables a las del principio de una relación amorosa.

Los datos no permiten establecer porcentajes ya que las personas no fueron seleccionadas dentro de una muestra sino que fueron invitadas, por lo que hasta el momento no puede separarse la etiqueta de excepciones.

Sin embargo, estos recientes resultados hicieron volver a cuestionar a los científicos acerca de que quizá el amor no se acaba, tal como lo explicaron investigadores en un informe que se publicó en la revista Review of General Psychology.

Más allá aún, la eternidad del sentimiento puede ser considerado un aspecto de fe que no entiende de razones científicas.

Erich Fromm abundó en el tema en su libro El arte de amar. Citando el último párrafo de la obra: “Tener fe en la posibilidad del amor como un fenómeno social y no sólo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la compresión de la naturaleza del misma del hombre”.


Algunas ligas de donde saqué los artículos:


http://www.paula.cl/blog/entrevista/2009/11/27/la-cientifica-del-amor/ (2009, noviembre)

http://www.infobae.com/gente/364198-100841-0-Aseguran-que-el-amor-dura-como-m%E1ximo-cuatro-a%F1os#comentarios (2008, noviembre)

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090114/53617994018/una-minoria-de-parejas-mantiene-viva-la-pasion-durante-decadas-los-psicologos-estudian-como-lo-logra.html (2009 enero)

martes, 15 de diciembre de 2009

Lennon y el amor



“Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.

No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.

No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente.

Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada 'dos en uno': dos personas pensando igual,
actuando igual... que era eso lo que funcionaba!

No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.

Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.

Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo' vas a poder ser feliz y te enamorarás de Alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.'

John Lennon

lunes, 7 de diciembre de 2009

Los Mejores Discos de la Década 2000-2009


¿Que en esta década no pasó nada?... permítanme externar un gigantesco jaa!, bueno, de hecho sí no pasó casi nada en la segunda mitad, jaja, pero la primera sí fue muy buena.

Cada uno de estos discos son una maravilla, obvio en especial los primeros diez. Para mí es muy especial porque es la década que pude seguir completita. Los que tenemos el cuarto de siglo apenas, no podemos decir que esperábamos con ansias los estrenos de 1991, la verdad.

Es por eso que presento esta lista -totalmente arbitraria y personal obviamente-, de las joyas que nos dejaron la década que se extingue. La explicación de cada uno de los discos sale sobrando.

Solamente una banda repite disco, dos bandas en español se colaron, apenas una solista y un disco en vivo.

¿Te gustaría oírlos y te da flojera bajarlos?
Te los quemo en mp3 y regalo. Sólo comenta y pídelo y te los doy o mando por correo.

Sin más, aquí la lista:


1.- The Strokes - Is this it (2001)



2.- Arcade Fire - Funeral (2004)




3.- The Flaming Lips- Yoshimi Battles the Pink Robots (2002)



4.- Radiohead – In Rainbows (2007)



5.- Coldplay – A Rush of Blood to the Head (2002)



6.- Radiohead – Kid A (2000)



7.- The Killers – Hot Fuss (2004)



8.- The White Stripes – Elephant (2003)



9.- Daft Punk - Discovery (2001)



10.- Interpol – Turn on the Bright Lights (2002)



11.- Sigur Ros - () (2002)



12.- Franz Ferdinand – Franz Ferdinand (2004)



13.- Modest Mouse – Good News for People who Love Bad News (2004)



14.- Wilco – A Ghost is burn (2004)



15.- Gorillaz – Gorillaz (2001)


16.- The Mars Volta - Deloused in the Comatorium (2003)



17.-Muse – Absolution (2003)



18.- Yeah Yeah Yeahs – Fever to tell (2003)



19.- Arctic Monkeys – Favourite worst nightmare (2007)



20.- Morrissey – Live at Earls Court (2005)



21.- Café Tacvba – Cuatro Caminos (2003)



22.- Green Day – American Idiot (2004)



23.- Tv on the radio – Return to my Cookie Mountain (2006)



24.- Outkast.- Speakerxxx/The Love Below (2003)



25.- Babasónicos – Jessico (2002)